Aniversario y transición

Portafolio Económico, El Comercio, 14 octubre 2012

El 1 de octubre se celebró el 63 aniversario de la República Popular de China, o Guoqing Jie. No es un aniversario cualquiera porque en este otoño chino se elegirán los nuevos líderes que gobernarán ese país en los próximos diez años. El proceso de transición del poder en China es complejo y por eso conviene dar alguna información al respecto.

El XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) comenzará el 8 de noviembre, donde se reunirán nada menos que 2.270 delegados escogidos de las diversas unidades locales según sus logros, y que representan a los miembros del Partido, que son 82 millones. El Congreso revisará la labor del partido del reciente quinquenio, examinará cuidadosamente la situación nacional e internacional, y tendrá en cuenta los nuevos requisitos para el desarrollo del país y las nuevas expectativas del partido.

En este Congreso -en términos cuantitativos- se dará el cambio de liderazgo más grande de los últimos treinta años pues reemplazará a la mayoría de los representantes de los tres pilares más importantes del PCCh. Estos incluyen al Comité Central, el Buró Político del PCCh, el Comité Permanente del Buró Político del Partido y, además, se nombrará al nuevo secretario general. En la práctica, los que gobiernan el país son este último y los miembros del máximo órgano directivo, el Comité Permanente del Buró Político, formado actualmente por nueve miembros, aunque varios analistas han apuntado la posibilidad de que se reduzca a siete. Posteriormente, en la primavera del próximo año, se realizará la Asamblea Popular Nacional de China donde serán nombrados el presidente y el primer ministro de China, elegidos del Comité Permanente del Buró Político del PCCh. Dicha elección se realiza para los siguientes cinco años, pero suele renovarse por otros cinco. Se supone que los elegidos serán Xi Jinping y Li Keqiang, como presidente y primer ministro, respectivamente. Ambos mantienen un balance de apertura económica y disciplina política, demostrados en el liderazgo que han ejercido hasta ahora en sus responsabilidades dentro del partido y del Gobierno Chino. Sin embargo, nunca hay que descartar sorpresas en la política china, ya que hasta culminar la asamblea no hay nada oficial.

La quinta generación de líderes recibe a un país con grandes avances, pero también con grandes desafíos. La dupla Hu Jintao-Wen Jiabao deja como legado haber continuado con éxito la mayor revolución industrial y social de la historia, logrando ubicar a China como segunda economía mundial. Sin embargo, quedan pendientes importantes reformas económicas, sociales y políticas que permitan sostener el ritmo de desarrollo y crecimiento para mantener la paz social y seguir avanzando hacia el objetivo que el gobierno denomina sociedad armónica.

EL FUTURO DEL TIGRE

Desde mi punto de vista, China continuará el proceso de apertura económica, pero su estilo político de gobierno se mantendrá dentro de las particulares características del comunismo chino. La nueva dupla que conformará el presidente y el primer ministro tendrá, necesariamente, que asumir un rol protagónico en la economía mundial y la agenda política internacional. El gran debate continuará entre la dialéctica de mantener la tradición y disciplina en sus costumbres y políticas, y acelerar las reformas. Seguirá siendo difícil mantener este equilibrio, aunque los chinos, inspirados por sus valores confucianos, son especialistas en ello.

Uno de los cambios más importantes que se darán con el nuevo gobierno es la transición de una economía basada en las exportaciones hacia una de consumo interno. Para ello, son urgentes las reformas del sistema financiero, de salud y de pensiones, que generarán la confianza para que los ciudadanos chinos estén dispuestos a consumir. De su reciente revolución industrial, que convirtió al país en la fábrica del mundo, deberán pasar a una industria manufacturera de productos de mayor valor agregado. Otras reformas prioritarias en agenda para un crecimiento sostenible son la protección de los derechos de propiedad intelectual así como la innovación para el desarrollo de fuentes de energías renovables y la búsqueda de alternativas para proteger su medio ambiente.

A pesar de que existe mucha preocupación por la desaceleración de la economía china, pronostico que China seguirá creciendo a tasas mínimas del 7% u 8%. Con US$3.2 billones de reservas internacionales para invertir, no me queda duda de que lo alcanzarán. También hay que considerar que ese crecimiento es el de una economía tres veces mayor a la que tenía hace dos décadas, con lo cual China continuará siendo la locomotora de la economía mundial.

De todo esto se deduce la importante atención que debemos tener sobre este proceso de transición. En algún momento China dejará de ahorrar casi exclusivamente en bonos del tesoro americano y fungir como su principal banco, y consolidará su posición como el principal inversionista extranjero en el mundo. Ya lo son, pero fundamentalmente en proyectos de recursos naturales; mas pronto lo serán en diversas industrias estratégicas.

En el caso del Perú, además del consumo interno de una clase media creciente, considero que la economía china es el factor externo que más influirá en nuestra propia economía. Por ello, es fundamental como país tener una estrategia específica con China, nuestro principal socio comercial, y con el que contamos con un TLC y un Acuerdo de Alianza Estratégica. El dragón chino ha despertado; no podemos quedarnos dormidos.